Cómo reducir el tiempo en pantallas: pequeñas acciones conscientes para reconectar contigo
3/4/20262 min read
Cómo reducir el tiempo en pantallas: pequeñas acciones conscientes para reconectar contigo
Vivimos en una época en la que las pantallas se han convertido casi en una extensión de nuestra vida. El móvil suele ser lo primero que miramos al despertar y, muchas veces, lo último que vemos antes de dormir. Revisamos notificaciones mientras comemos, mientras esperamos algo o incluso cuando simplemente aparece un pequeño momento de silencio.
A mí misma me ha pasado muchas veces levantar la vista del móvil y pensar: “¿cuánto tiempo llevo aquí?”. Sin darme cuenta, unos minutos se convierten en media hora.
Desde la mirada de la bioneuroemoción, el exceso de tiempo frente a las pantallas no se interpreta únicamente como un hábito tecnológico. Muchas veces puede ser una forma de gestionar emociones, de distraernos del cansancio, del aburrimiento o incluso de ciertos pensamientos que preferimos evitar. La pantalla se convierte en una puerta rápida para llenar cualquier vacío momentáneo.
Por eso, más que intentar eliminar el uso del móvil de forma radical, me parece más interesante empezar por pequeños cambios conscientes. Pequeñas acciones que nos devuelven poco a poco al presente.
Uno de los momentos que más he intentado cuidar es el comienzo del día. Durante mucho tiempo lo primero que hacía al despertar era coger el móvil. Ahora intento darme unos minutos antes de hacerlo. A veces simplemente respiro, otras veces miro por la ventana o noto cómo se siente mi cuerpo al empezar la mañana. Es un gesto pequeño, pero cambia completamente la forma en la que empieza el día.
También he empezado a recuperar algunos espacios cotidianos que antes estaban llenos de presencia y que ahora solemos llenar con pantallas. Caminar sin mirar el móvil, comer sin revisar notificaciones o esperar en algún sitio observando lo que ocurre alrededor.
En esos momentos aparece algo curioso: el silencio. Y con él, una mayor conexión con lo que estamos viviendo.
Otra práctica que me gusta probar es hacerme una pregunta antes de abrir una aplicación casi por impulso: “¿qué estoy sintiendo ahora mismo?”. A veces la respuesta es aburrimiento, otras cansancio o simplemente la necesidad de desconectar un rato.
Solo ese pequeño instante de conciencia ya cambia algo, porque deja de ser un gesto automático.
La bioneuroemoción propone que cada comportamiento tiene un sentido. No se trata de luchar contra la tecnología ni de sentir culpa por usar el móvil. Se trata de observar qué emoción puede estar detrás de ese impulso de mirar la pantalla. Cuando lo hacemos consciente, aparece algo muy valioso: la capacidad de elegir.
Reducir el tiempo en pantallas no siempre requiere grandes decisiones. Muchas veces empieza con gestos muy simples: dejar el móvil en otra habitación durante un rato, salir a caminar sin él o simplemente permitirnos unos minutos sin estímulos.
Puede parecer algo pequeño, pero es en esos momentos donde recuperamos algo importante: nuestra propia presencia.
Si te apetece probar algo sencillo, te propongo un pequeño experimento. Elige un momento del día en el que normalmente usarías el móvil por inercia y cámbialo por unos minutos de presencia: respirar, observar lo que te rodea o escucharte.
Si pruebas este pequeño experimento durante el día, me encantará saber cómo te ha ido. Puedes escribirme o compartir tu experiencia en redes.
